La cefalometría ideal no existe. Cada individuo tiene su biotipo, que en base al estudio del cefalograma, y de las diferentes medidas lineales o angulares que se quieran aplicar, nos permite formar una imagen, descriptiva de su problema y de la ruta para solucionarlo. Es indispensable aplicar un criterio clinico, para armonizar su fisonomía, que muchas veces no refleja el problema, siendo esteticamente aceptable y que impediría modificaciones mayores, aunque el cefalograma lo indique, por el perjuicio yatrogénico.
Así, la cefalometría es una herramienta de apoyo más, para un diagnóstico, en el cual confluye mucha otra información, que se aplica también al diseñar los objetivos del plan de tratamiento.
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